Renacimiento (I)

Margaret Durow

 

Brazos cortados álgidos
Muñones amarillos
Hierba mojada el olor
Abrazos limpios como febrero
Y los estómagos
Y las gargantas como lotos
Inútiles postraciones para qué
Perforaciones de sol en los huesos

Lo blanco /

Lo solo /

Nubes que se insertan en la frente

(… 

Herberto HELDER

 

En la sonrisa loca de las madres baten las leves
gotas de lluvia. En las amadas
caras locas baten y baten
los dedos amarillos de las velas.
Que se agitan. Que son puras.
Gotas y velas puras. Y las madres
se aproximan soplando los dedos fríos.
Su cuerpo se mueve
por el medio de los huesos filiales, por los tendones
y órganos sumergidos,
y las calmas madres intrínsecas se sientan
en las cabezas filiales.
Se sientan, y están allí en un silencio demorado y preso
viendo todo,
y quemando las imágenes, alimentando las imágenes,
mientras el amor es cada vez más fuerte.
Y les golpea en las caras, el amor leve.
El fiero amor.
Y las madres son cada vez más bellas.
Piensan los hijos que ellas levitan.
Flores violentas baten en sus párpados.
Ellas respiran en alto y en bajo. Son
silenciosas.
Y su cara está en medio de las gotas particulares
de la lluvia,
alrededor de las velas. En el continuo
gotear de los hijos.
Las madres son las más altas cosas
que los hijos crían, porque se colocan
en la combustión de los hijos, porque
los hijos son como invasores dientes de león
en el terreno de las madres.
Y las madres son pozos de petróleo en las palabras de los hijos,
y se lanzan, a través de ellos, como chorros
hacia fuera de la tierra.
Y los hijos se zambullen en escafandras en el interior
de muchas aguas,
y traen a las madres como pulpos enroscados en las manos
y en la agudeza de toda su vida.
Y el hijo se sienta con su madre a la cabecera de la mesa,
Y a través de él la madre revuelve aquí y allí,
en las tazas y los tenedores.
A través de la madre el hijo piensa
que ninguna muerte es posible y las aguas
están ligadas entre sí
por medio de su mano que toca la cara loca
de la madre que toca la mano presentida del hijo.
Y por dentro del amor, hasta solamente ser posible
amar todo,
y ser posible reencontrar todo por dentro del amor.

Herberto Helder, ” El poema continuo”
Traducción del portugués: Maite Dono

Ceremonies

Te regalo las ventanas los huecos el aire
La pequeña codorniz destripada en unas manos
Te regalo el silencio hundido en la pupila
Todas las ceremonias azules y nocturnas

(…

.

Con las botas sucias


Jean Philippe Poli

Camino en camino caminada caminal caminurga
                    corres
noche
                                   chof del barro
contra las botas más queridas
Camino en camino caminada caminal caminurga
soledad
                              piedra
y se estrecha si lo haces recto
no si te desvías no si te desvías…
Mis botas aman el barro dicen su nombre sus grumos amamos el barro pues como si tú
como si
               o yo o el camino fuésemos quien de dormir en sus curvas
Sólo veo gatos muertos

Tierra Cielomar

Robin Schwartz

 
Tierra  Cielomar
Y dijo:

La lluvia la suciedad acumulada
Plantas asoman por los ojos
El charol de la noche
El añil del miedo

Saldremos a hacernos públicos?
Saldremos a ganar una batalla?
Saldremos a quejarnos con flores en la boca
Eso

Es como si hacia dentro búmbúm

Me preguntas si soy azul
Me preguntas qué tipo de respiración
Ya ves
Monte abajo crujen las hojas bajo los pies
Pero no es más fácil

Y las raíces se descuelgan por las mejillas
Paredes pálidas y moteadas de sorpresa
El mapa físico de la cara
El verde de la noche
El añil del miedo
No queda nada después de esa batalla

Confusión entre alma y viento

 

[...] Diremos la verdad: Éste es un país
     que alza sus muslos de hembra
     como una bandera…
Diremos la verdad: no es un país,
     es nuestro establo lunar,
     báculo de los sultanes,
     reclinatorio del profeta.
Diremos la sencillez: en este universo
     hay una cosa que llamamos presencia
     y otra cosa que llamamos ausencia.
Digamos la verdad: nosotros
     somos la ausencia.
     Ni el cielo ni el barro
     nos engendraron.

Somos la espuma que se evapora
en el río de las palabras.
Herrumbre en el firmamento y sus constelaciones,
herrumbre en la vida [...]
Adonis

Suplicio (III)

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no digas anochezco lenta ni palidez extrema leche cuajada nieve

a veces miles de gotitas o una hiedra insoportablemente pequeña
recubriendo ese tronco

no digas un sólo árbol las lágrimas

no digas como morir lo sé